
La realización del proyecto consiste en desarrollar,
por escrito, la actividad económica de nuestra futura
empresa: objetivos, estrategias y previsiones.
De forma simplificada, debe componerse de los siguientes elementos:
El
producto
Es fundamental determinar cuál es el producto o servicio
que queremos producir o prestar y analizar sus características
comerciales, económicas y técnicas. Por ejemplo,
si el producto es flexible y permite adaptarlo con facilidad
a las necesidades cambiantes del consumidor o a las nuevas
tecnologías; si es de fácil manejabilidad; si
es duradero; si es una mejora de otro ya existente; si es
de calidad óptima, etcétera.
También deberemos exponer qué necesidades pretendemos
cubrir con nuestro producto o servicio y qué novedades
o ventajas competitivas aportamos sobre otros similares ya
existentes en el mercado. Es necesario identificar nuestro
producto con una marca comercial.
Se ha de pensar desde un principio en conseguir una cuota
mínima de clientes, para rentabilizar nuestra empresa
y, para ello, deberemos ofrecer un producto atractivo al potencial
cliente, dándole lo que necesita y/o motivándole
para que nos compre o contrate, de ahí la importancia
de estas previsiones.
El estudio del proyecto conlleva, a veces, acudir a ferias,
exposiciones o instituciones, y observar qué novedades
se están presentando en el sector y qué experimentaciones
de prototipos y planes concertados de investigación
y desarrollo se están ejecutando, para prever en lo
posible la evolución del producto, incluso si existen
nuevas alternativas o sustitutivos del mismo.
El
plan de producción
-
Después de determinar dónde
vamos a vender, cómo y a cuánto, deberemos
definir los medios, tanto materiales como humanos, que
necesitaremos para fabricar el producto o prestar el servicio,
ubicación que precise nuestra empresa, además
de los legales determinados por los distintos organismos.
Por ejemplo, para instalar un comercio de venta de muebles
se necesita un local amplio donde poder exponer al público
nuestros artículos. Si el mueble tipo es de alta
calidad y precio, habrá que instalarse en un lugar
céntrico y muy comercial, que será la zona
donde mejor podremos captar a nuestro segmento de clientes.
-
Después deberemos determinar
cuánto, cómo y cuándo producir o
prestar el servicio.
-
Cuánto:
Estará determinado por nuestra capacidad productiva
en conjunción con las previsiones de ventas.
-
Cómo:
Para producir esa cantidad, diseñaremos un
método o sistema que, desgranando las distintas
fases de la producción, nos dé el tiempo
que dura cada una de ellas y los materiales que se
necesitan por fases y por producto; así, podremos
hacer un cálculo de previsión de aprovisionamiento
de materias primas, materiales auxiliares y necesidades
de almacenamiento.
Ejemplo: Taller de zapatillas. Principales fases:
1. Entrada de materias primas en almacén.
2. Corte de distintas piezas.
3. Costura de las piezas (de posible subcontratación).
4. Pegado de suelas (de posible subcontratación).
5. Control de calidad.
6. Etiquetado y embalaje.
7. Almacén de productos terminados.
-
Cuándo:
Es posible que nuestro producto no tenga una demanda
estable durante todo el año, generalmente
siempre es así, por eso deberemos evaluar
y prevenir esos cambios con estrategias alternativas
que eviten la desocupación, que puede ser
de dos tipos:
-
Estrategia
Pasiva.
Consiste en establecer distintos ritmos de producción
y sus correspondientes niveles de compras y existencias,
según las distintas fases del ciclo productivo,
así como adecuar la contratación del
personal a las mismas, mediante contratos temporales.
-
Estrategia
Activa.
Consiste en la búsqueda de productos complementarios
para los periodos de baja producción (ejemplo:
En una empresa de calefacción, aparatos de
aire acondicionado), o en la animación de
la demanda en esos periodos con políticas
de ofertas publicitarias (ejemplo: En una empresa
de helados, campaña publicitaria en invierno,
lanzando un helado de hierbas digestivas como postre
ideal para comidas copiosas). Es parte fundamental
dentro del Plan de Producción determinar
el volumen óptimo de stock o de existencias
en nuestro almacén, así como el método
que vamos a utilizar para realizar el aprovisionamiento
de materias primas.
-
Aprovisionamiento:
Mediante el Plan de Operaciones habremos determinado
cuántas materias primas vamos a necesitar
y cuándo. Con esos datos podremos prever
un plan de compras, en concordancia con la demanda
prevista y los plazos de entrega que nos marquemos.
Habremos de contactar con los proveedores del sector,
y determinar si nos pueden suministrar las cantidades
que vamos a necesitar y en qué condiciones
de entrega y de pago.
Así, homogeneizaremos las exigencias de la
demanda con nuestra capacidad disponible, y nuestra
tesorería (dinero líquido) con los
pagos. También deberemos valorar la idea
de crear un stock de seguridad para pedidos imprevistos,
dado que es muy importante la imagen de servicio
rápido y seguro que se debe infundir al cliente.
En el tema de elección de proveedores es
muy importante saber quiénes son los principales
proveedores del mercado, su volumen y calidad de
los productos que suministran, y si son empresas
participadas por otras con las que vamos a competir
en el sector en el que queremos introducirnos.
-
Almacenamiento:
En función del estudio de aprovisionamiento,
haremos un cálculo de almacén, tanto
de materias primas como de productos semiterminados
y terminados. Así podremos ver el espacio
que necesitamos y la rapidez en el suministro o
prestación de servicio al cliente, dato éste
muy importante, ya que en él nos jugamos
la primera imagen que va a tener el cliente de nuestra
empresa.
El mercado
Al analizar el mercado, deberemos hacernos preguntas sobre
tres cuestiones:
- Situación general del mercado.
- Situación del sector.
- Análisis del mercado de nuestro producto.
El producto o servicio que ofrecerá
nuestra futura empresa tiene un mercado que conviene localizar
y cuantificar, a fin de conocer cuáles son nuestros
potenciales clientes y los productos similares ya existentes,
sus características, quiénes los producen y
en qué cantidades, es decir, la oferta y la demanda.
Para ello, podremos encontrar información en instituciones
oficiales y patronales, en los proveedores y distribuidores
relacionados con la actividad que vamos a desarrollar, etcétera.
En este tema, también podemos recurrir a un consulting
o despacho especializado y encargar un estudio de mercado,
pero esta opción casi siempre es cara, frecuentemente
por encima de las posibilidades económicas del nuevo
promotor, y se corre el riesgo, por no saber después
interpretar correctamente el informe, de que lo realizado
no sirva en gran medida a nuestras necesidades.
Por todo ello, consideramos recomendable que el promotor intente
realizar personalmente la mayor parte del estudio, obteniendo
así información de primera mano que le permita
conocer empresas y personas del sector, los cuales pueden
llegar a ser sus primeros clientes o proveedores.
En resumen, no basta con saber lo que se va a producir o qué
servicio se va a prestar, sino que hay que tener previsto
y casi asegurado a quién se le va a vender. Éste
es un tema tan vital para la futura empresa que condicionará
su viabilidad.
Después, estudiaremos cuál va a ser la evolución
de ese mercado, si va en aumento o no, si es rígido
o flexible y qué expectativas ofrece.
El plan comercial
Otro dato muy importante a tener en cuenta es el determinar
cómo vamos a vender, es decir, cómo llegaremos
al cliente-consumidor para que éste adquiera nuestro
producto. Para ello necesitaremos determinar los siguientes
aspectos:
-
Estrategia de producto: Qué
modificaciones o complementos deben realizarse en el producto
o servicio para conseguir un nivel de ventas suficiente
que rentabilice nuestra actividad. Por ejemplo: la presentación
(envoltorio, imagen...), comercialización, servicio
post-venta, etc.
-
Estrategia de precios: Consiste en
determinar el precio de venta del producto. Existen tres
métodos fundamentales para el cálculo del
precio del mismo.
-
En función de los costes.
Lo que nos cuesta producir o prestar el servicio en
pesetas, más los gastos de comercialización,
más el margen o beneficio que queremos alcanzar.
-
En función de los precios
de la competencia. Siempre servirán de orientación
los precios del mercado.
-
En función de lo innovador
que sea el producto.
Si el producto o servicio a prestar es radicalmente
novedoso, se puede partir de lo que se denomina «precio
psicológico», es decir, partiendo de
una encuesta realizada a nuestros futuros clientes,
determinar cuánto es, para ellos, caro y barato
y, en base a esa franja mínima y máxima,
determinar el precio.
-
Estrategia de distribución:
Consiste en determinar cómo vamos a llegar a nuestros
potenciales clientes. Existen dos formas generales:
-
De forma directa: Vendiendo nosotros
directamente al consumidor.
-
De forma indirecta: Vendiendo a
través de intermediarios.
Es importante determinar y cuantificar el coste de
distribución, ya que es otro condicionante
que influirá en el precio.
-
Estrategia de comunicación:
Consiste en diseñar la forma en que vamos a dar
a conocer y promocionar nuestro producto o servicio para
introducirlo en el mercado. Deberemos definir la imagen
que queremos que tenga el producto, así como los
soportes que vamos a utilizar: el periódico, revistas,
buzoneo, etc., y por el cual queremos que sea reconocido.
Por ello resaltaremos las características que favorezcan
su consumo. Ejemplo: En un vehículo todo terreno,
su robustez y potencia.
Los recursos humanos
Una vez definida la actividad de la empresa, las instalaciones
y los medios técnicos necesarios, los promotores del
proyecto deberán plantearse algunas preguntas en relación
con las personas que van a colaborar en el mismo.
¿Cuántas personas va a necesitar la empresa?
¿Qué cualificación deberá tener
cada una de ellas? ¿Cómo efectuar la selección?
¿Qué categorías profesionales van a tener
y qué responsabilidades se les va a asignar? ¿Qué
formación será necesaria? ¿Qué
tipo de contrato se hará a cada una de ellas? Éstas
son algunas de las preguntas que se van a presentar y a las
que se deberá dar respuesta a través de este
apartado.
Por lo general, el equipo humano con que cuenta la empresa
constituye uno de sus principales activos. Disponer de personal
capacitado y adaptado a los diferentes puestos de la empresa
va a ser fundamental para la marcha de la misma. Por ello,
la elección de las personas necesarias debe ser objeto
de una especial atención.
En primer lugar habrá que establecer las necesidades
de personal que el ejercicio de la actividad proyectada va
a requerir, definiendo en cada caso las características
de cada puesto de trabajo y los perfiles personales y profesionales
que deberán reunir las personas que los ocupen.
A continuación, será preciso analizar la oferta
de mano de obra, ver dónde encontrar posibles candidatos
y establecer los mecanismos de selección adecuados,
que podrán realizarse por la propia empresa o recurriendo
a empresas especializadas. En este terreno, las oficinas de
empleo y las empresas de búsqueda y selección
de personal pueden ser de gran utilidad.
Otro aspecto que se deberá contemplar es si los puestos
de trabajo a ocupar van a exigir que se lleven a cabo cursos
de formación o perfeccionamiento y, en su caso, si
los impartirá la propia empresa o se recurrirá
a empresas colaboradoras.
Finalmente, se deberá definir el tipo de contrato a
establecer en cada caso y el cumplimiento de las obligaciones
laborales que eso conlleva.
El plan de operaciones
Ejemplo:
Vamos a describir un posible plan de operaciones de una empresa
del sector de artes gráficas, recientemente constituida,
que va a iniciar la fase de puesta en marcha.
Lo primero será saber, a través del Ayuntamiento,
si esa nave que vamos a adquirir se puede dedicar a la actividad
que queremos desarrollar. Después, vendrá la
adquisición de la nave, pero paralelamente podemos
ir viendo la maquinaria, realizando entrevistas a futuros
trabajadores... Y todo eso tendrá unas fechas, unos
responsables, unos costes, etc.
El desarrollo del conjunto de operaciones y actuaciones a
realizar para conseguir el arranque de la empresa presenta
una cierta complejidad, fundamentalmente a causa del alto
número de aquéllas y de su concentración
en un tiempo limitado.
Para ello, es conveniente la realización de un plan
de operaciones que:
- Identifique todas las actividades necesarias.
- Las ubique temporalmente.
- Señale a las personas responsables.
- Estime el coste de su desarrollo.
- Describa el modo en que se van a desarrollar.
La planificación de todas las operaciones necesarias
en el arranque, permitirá poder desarrollar éste
con mayor eficiencia, y servirá también para
tener una mejor perspectiva de tiempos. En nuestro ejemplo,
el plan de operaciones podría ser como el que se refleja
en la página siguiente.
El plan económico-financiero
Dentro del plan económico-financiero debemos analizar
los aspectos que desarrollaremos a continuación:
- Inversiones necesarias.
- Capacidad financiera.
- Previsión de
ventas.
- Previsión de
gastos.
- Previsión de
resultados.
- Presupuesto de tesorería.
- Balance.

1. Inversiones necesarias.
Se trata de calcular el espacio, maquinaria y equipo necesarios
para cubrir los objetivos que nos hemos propuesto, estudiando
la posibilidad de adquirirlos nuevos o de segunda mano, o
recurrir al alquiler o leasing de los mismos.
La cantidad o capacidad de las máquinas y equipo a
adquirir deberá estar en concordancia con nuestras
previsiones de venta, no sólo a corto plazo, sino haciendo
un cálculo más amplio, en previsión de
la evolución del mercado al que queremos acceder.
2. Capacidad Financiera.
Una vez definidas y valoradas económicamente las inversiones,
la empresa deberá encontrar los recursos necesarios
para hacer frente a las mencionadas inversiones.
Estos recursos pueden proceder de varias fuentes:
- Capital social.
- Préstamos bancarios.
- Leasing.
- Créditos de acreedores.
- Otros.
3. Previsión
de Ventas.
La previsión de la venta significa estimar los ingresos
probables en un futuro inmediato. Es una tarea muy difícil,
pero es la clave para la ulterior prosperidad de la empresa.
Los buenos gerentes dirigen su empresa sobre la base del volumen
probable de ventas, y no sobre la base de la producción
máxima que la misma es capaz de realizar.
Veamos ahora algunos de los métodos de previsión
de ventas:
-
Método de «combinación
de juicios»:
Esta técnica combina los puntos de vista de distintas
personas conocedoras del sector en cuestión.
El empresario realizará la estimación
final basándose en la combinación de juicios
de todas estas personas.
-
Método de «investigación
de la competencia»:
Éste es un método de previsión
de ventas a costa de nuestros competidores.
El método consiste en observar las instalaciones
de los competidores, el número de clientes que
tienen y la clase de artículos que compran.
A partir de estos datos es posible estimar aproximadamente
su volumen de ventas y también evaluar cuántos
clientes suyos podremos atraer a nuestra empresa.
-
Método deductivo:
No debemos descuidar la importancia de aplicar la deducción
a partir de hechos que se pueden captar con relativa
facilidad. Sin embargo, éste tampoco es un método
fácil y debe emplearse con mucha cautela si se
quiere obtener buenos resultados. Todos tenemos tendencia
a ver el futuro más brillante de lo que será
realmente, y ello es particularmente cierto en el caso
de los nuevos empresarios. Es mucho mejor subestimar
las posibles ventas que pensar en una gran demanda para
encontrarnos más tarde con que la empresa está
trabajando con pérdidas.
Para aplicar cualquiera de los métodos anteriores
hará falta calcular el volumen de ventas necesario
para poder cubrir, al menos, los costes de la actividad,
tanto fijos como variables.
4. Previsión de Gastos.
Un capítulo importantísimo a la hora de preparar
nuestro proyecto es el de la previsión del gasto,
ya que no sólo deberemos considerar la inversión
inicial, esto es, local, maquinaria y equipo en general,
sino también los costes en que vamos a incurrir para
conseguir los objetivos propuestos. Para prever estos gastos
deberemos echar mano de nuestro «plan de operaciones»
y calcular cuánto tenemos que fabricar en cada momento,
lo que nos cuesta y cuándo lo vamos a vender.
5. Previsión de Resultados.
Una vez calculado lo que se va a vender, y lo que cuesta
vender esos productos (materias primas, costes de transportes,
salarios, etc.), es fundamental organizar estos datos de
una manera sistemática, comúnmente aceptada,
para determinar si la empresa tiene beneficios o pérdidas.
Con el dato de la previsión de ventas, no sólo
de nuestros productos sino también de los subproductos
y residuos, podremos efectuar la «cuenta de explotación
provisional», que nos dirá cómo funciona
nuestra empresa entre un balance y el siguiente, mostrándonos
si el negocio tiene beneficios o pérdidas. Esta información
nos permitirá actuar sobre determinados aspectos
de la empresa que hagan posible aumentar su rentabilidad,
al descubrirnos numéricamente la estructura de los
costos.
6. Presupuesto de Tesorería.
Recoge las entradas y salidas efectivas de dinero que se
producen en la empresa para tener una idea aproximada de
en qué plazo vamos a necesitar el dinero para hacer
frente a los pagos pendientes. Esta previsión nos
indicará, mediante la diferencia entre cobros y pagos,
la liquidez que tendremos en cada momento, pudiendo idear
las oportunas medidas correctoras en caso de resultado negativo
de liquidez, bien aplazando pagos o bien buscando una financiación
accesoria que podamos arbitrar según la estructura
de nuestra empresa, financiación que ha de amortiguar
los efectos de insolvencia temporal.
Por el contrario, si el resultado es positivo, dispondremos
de fondos, para los que será necesario estudiar cuál
es el rendimiento más eficaz, bien mediante nuevas
inversiones, bien para cubrir el déficit de períodos
anteriores, o simplemente para pagar al contado a nuestros
proveedores, obteniendo un descuento por pronto pago.
7. Balance.
Es un informe que expresa lo que la empresa tiene, lo que
le deben y lo que debe en un momento determinado, es decir,
nos muestra cuál es la estructura económica
y financiera de la nueva empresa.
El balance se divide en dos grandes partes:
-
El activo
(inversión o estructura económica).
Está formado por los bienes y derechos que posee
la empresa.
-
El pasivo
(financiación o estructura financiera).
Está compuesto por las obligaciones contraídas
con terceros (proveedores, acreedores, bancos, etc.)
y con los propietarios (capital social y beneficios
no distribuidos).
Toda empresa debe mantener, desde el punto de vista
financiero, un equilibrio patrimonial entre los bienes
y derechos que posee (activo) y las obligaciones (pasivo).
Al fundarse la empresa, los propietarios o socios ponen
un capital o fondos propios para que ésta pueda
comenzar a funcionar, pero estos fondos son de los propietarios;
por eso, la empresa se los debe, luego estarán
en el pasivo.
Así, tenemos que el pasivo refleja lo que la
empresa debe a sus propietarios (fondos o recursos propios)
y lo que debe a otras personas (fondos ajenos o exigibles).
Si el negocio obtiene beneficios se van creando unas
reservas que formarán parte de los fondos propios
junto con el capital social.
En resumen, el pasivo expresa de quién obtiene
la empresa su financiación, porque indica qué
dinero se debe. Así tenemos que el pasivo de
una empresa está formado por las deudas con:
-
Sus propietarios, porque aportan
un capital y porque dejan en la empresa parte de los
beneficios (reservas).
-
Quienes les conceden préstamos
(bancos, otras entidades, etc.).
-
Los proveedores de materias primas
o mercancías. En este caso, la empresa tiene
un compromiso de pago o una deuda con sus proveedores.
-
Y, en general, cualquier persona
o entidad a la que nuestra empresa deba dinero, ya que
esta deuda actúa como fuente de financiación.
Esta financiación, tanto propia como ajena, que
tiene la empresa se utiliza en adquirir aquello que
necesita, por ejemplo, un local, maquinaria, mobiliario,
existencias. Es lo que se denomina activo, que expresa
lo que la empresa tiene, y en qué lo tiene invertido.
Es importante tener presente que en el activo también
se incluye lo que nos deben nuestros clientes por aquellas
operaciones o mercancías que hemos vendido, pero
están pendientes de cobrar, así como otros
derechos de cobro.
La contabilidad, a través del plan general contable,
dispone de instrumentos denominados «cuentas»,
que registran las operaciones que realiza la empresa
en el desarrollo normal de su actividad.
El activo se divide en: activo circulante, que es aquella
parte que se convertirá en dinero en plazo breve
(ejemplo: materias primas, productos terminados, lo
que nos deben los clientes, bancos-cuentas corrientes,
etc.), y en activo fijo o inmovilizado, que son bienes
y derechos que la empresa no tiene interés en
hacer líquidos a corto plazo; pueden ser de naturaleza
material (terrenos, edificios, maquinaria, etc.), inmaterial
o financiera.
Síntesis
En síntesis, se puede decir que la creación
de una empresa debe ser entendida como un proceso en el que
se suceden necesariamente, al menos, tres momentos esenciales:
- El surgimiento de la idea.
- La evaluación.
- La puesta en marcha.
La primera fase, surgimiento de la idea,
es un período de maduración de una idea inicial
mediante una reflexión detenida, lecturas sobre el
tema y su contraste con otras personas. Esta primera fase
o momento finaliza cuando se es capaz de formular la idea
de tal modo que, al menos, contenga claramente expresadas
las respuestas a las siguientes cuestiones:
- Quién o quiénes son los promotores.
- Qué voy a producir/vender.
- A quién se lo voy a vender.
- Con qué recursos propios y/o ajenos cuento.
- Dónde me voy a localizar.
Una vez formulada completa y correctamente
la idea, es necesario evaluar la misma. Para ello, procederemos
a realizar de forma escrita el plan de empresa o plan de negocio,
cuyo objetivo es determinar la viabilidad técnica o
teórica de nuestra idea, después de analizar
detenidamente aspectos tales como el producto que se va a
vender y fabricar, el mercado o los aspectos económico-financieros
del nuevo negocio.
La redacción del plan de empresa puede
conducir a tres conclusiones:
-
Abandono del proyecto por no viabilidad
de la idea.
-
Modificación de la idea inicial.
-
Viabilidad de la idea inicial.
Las dos últimas situaciones conducen
al inicio del proceso de puesta en marcha de la idea, es decir,
a la creación de la empresa.
El proceso de puesta en marcha se inicia con la elección
de la forma jurídica y la constitución formal
de la sociedad. Continúa con la realización
de los diversos trámites necesarios, en cada uno de
los organismos competentes, y finalizará con el inicio
de la actividad.
A continuación se recoge de forma gráfica este
proceso.
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