
Cuando buscamos trabajo, casi siempre pensamos en que alguien
nos contrate. No nos paramos a pensar que de la iniciativa
propia puede surgir una ocupación, que incluso sea
generadora de empleo para otros. En esto consiste el autoempleo.
La primera advertencia que puede hacerse a este respecto
es que todos/as podemos ser emprendedores. No hay que pensar
que para ser emprendedor hay que ser excepcional, pues si
nos lo proponemos, todos podemos hacerlo.
“los emprendedores no nacen, se hacen”
Las motivaciones que llevan a plantearte
el autoempleo pueden ser varias:
- la necesidad de garantizar tu propio puesto de trabajo
- el deseo de ser tu propio jefe,
- el deseo de realizar tus ideas
- tu afán emprendedor
- regular tu tiempo,
- la dificultad de acceder a otro puesto...
La decisión de emprender una actividad por cuenta
propia, debe ser pausada, razonada, y fundamentada en la
mayor cantidad posible de información, pues vas a
asumir un riesgo importante, pero no imposible.
“la información constituye el 50% del éxito”
Tener una buena idea es fundamental a la
hora de emprender un negocio, por lo que vale la pena dedicar
tiempo para encontrar una lo suficientemente buena y original
como para iniciar la aventura. No hay que descartar ninguna,
por disparatada que parezca, sino que hay que encontrar la
forma de explotarla de la manera más sensata y rentable. |