ANÁLISIS DEL CONTEXTO LABORAL ACTUAL
Hoy en día el mundo laboral está cambiando.
Los cambios tecnológicos destruyen puestos de trabajo,
y se crean otros. Se habla de paro, de crisis...
Se están destruyendo
puestos de trabajo en búsqueda de la reducción
de costes por parte de las empresas. Es en el sector financiero
y bancario donde esto es más evidente: prejubilan al
trabajador antiguo, contratan jóvenes formados fundamentalmente
con contratos precarios y escasa remuneración para
campañas puntuales en las que lo principal es la labor
comercial y captación de nuevos clientes para dar trabajo
a sus máquinas. Una vez realizada la campaña
sus contratos finalizan.
La desaparición de
los contratos fijos es inminente. El puesto de trabajo de
por vida será suprimido por las continuas novedades
que aparecen en el mercado laboral moderno. Y es que el mercado,
con un exceso de demandantes de empleo, se puede permitir
esto.
Los estudios universitarios
no bastan para alcanzar una primera oportunidad laboral. Las
listas del paro crecen con nuevos titulados que tratan de
encontrar su hueco en el mercado.
Se producen situaciones paradójicas.
Empresas con doble plantilla: una temporal muy preparada académicamente
y curiosamente barata de mantener y otra indefinida, antigua
poco operativa, experimentada y cara de mantener.
El mercado laboral actual
se caracteriza por la precariedad: salarios mínimos,
contratos temporales, por meses, días e incluso horas...
para ahorrar costes y poder de prescindir de sus empleados
cuando las empresas lo estimen necesario.
Las primeras víctimas
de toda esta coyuntura son los jóvenes: el mercado
tiene un exceso de oferta de titulados y las oportunidades
de trabajar en lo que han preparado durante años de
sacrificio son escasas. Por ello muchas veces se ven obligados
a aceptar trabajos que en condiciones de mercado normales
no harían.
Aparecen los contratos mercantiles,
a comisión, "tanto vendes, porcentaje que cobras".
En ellos, la cobertura social es inexistente o queda al albedrío
del comisionista.
Pero no hay que escudarse
en esta coyuntura. Sí hay crisis, precariedad, escasez
de trabajo,... pero son muchos los que aguardan en su casa
la llamada del trabajo de su vida, y esperando nada llega;
hay que moverse, ser activo. El miedo, la inseguridad son
los principales enemigos de muchos. Muchos se escudan detrás
de oposiciones, (cada año hay una de moda), que saben
que tienen pocas oportunidades de conseguir y así pasan
los años negándose la oportunidad de obtener
una experiencia laboral. El panorama se hace desolador al
comprobar cómo Licenciados Superiores rozando la treintena
no tienen ninguna experiencia profesional. Currículos
en blanco rellenados a lo sumo con cursillos en academias
o cursos ocupacionales para desempleados.
Son las empresas las que deciden
su futuro no sólo en lo profesional, sino también
en lo personal.
Ahora se vive para trabajar
y es un lujo trabajar para vivir. El paro y cuando no la movilidad
geográfica y funcional, la precariedad en el empleo,
los horarios interminables hacen que gran parte de los jóvenes
tengan que posponer su salida del hogar familiar, lo que muchos
denominan "complejo de Peter Pan".
Los expertos aseguran que,
dentro de unos años, los tipos de contratos variarán
sustancialmente. Así, el porcentaje de contrataciones
de carácter indefinido bajará y se incrementará
el volumen de las de carácter temporal. Ello explica
el sensible aumento de facturación por parte de las
Empresas de Trabajo Temporal.
Todas estas "novedades"
hacen imprescindible conocer las nuevas tendencias de contratación
y de empleo. Los jóvenes deberán tomar conciencia
de que, en un futuro no muy lejano, el autoempleo será
alguna de las soluciones más habituales al desempleo.
AUTOEMPLEO
Definición
Es decir, convertirse en emprendedor.
Ser un empresario decidido, con una idea en la que creer y
llevarla a la práctica. La mayoría de las iniciativas
fracasan en los dos primeros años. Por lo que será
vital conocer el servicio o producto que queremos ofrecer.
El futuro autónomo, empresario o cooperativista deberá
saber cuáles son los servicios que están demandando
otras empresas.
La lucha contra el paro se
ha convertido en una realidad social que ha pasado a ocupar
el primer lugar en la lista de los objetivos a alcanzar por
los diferentes gobiernos occidentales. Pero no es la destrucción
del empleo el único problema a resolver. Unido a esa
destrucción aparece el gran reto que para muchos jóvenes
supone la búsqueda de su primer empleo.
La creación del propio
empleo tiene una serie de efectos sinérgicos sobre
la economía social circundante al emprendedor, al posibilitar
el desarrollo de otras ideas latentes y el empleo de nuevas
personas. Hay que formar nuevos profesionales y, después,
hay que tratar de conseguir que esos profesionales desarrollen
las cualidades para las que han sido formados.
Habitualmente suponemos que
una persona triunfa gracias a su esfuerzo personal, debidamente
complementado con otras dotes como la habilidad negociadora,
la tenacidad, la estabilidad emocional, la dureza de carácter,
una dosis indeterminada de saludable egoísmo... y una
buena cuenta corriente en el banco. Esto no siempre se ajusta
a la realidad. La esencia reside en el hecho de conseguir
la adhesión del consumidor antes de que éste
compre el producto o el servicio. Y eso sólo se puede
conseguir si se dispone de un buen equipo humano.
Las empresas deben identificar
rápidamente cualquier factor excepcional que revele
las limitaciones de una regla o rutina, ya que, de no ser
así, dejarán de estar en armonía con
la cambiante situación y con los deseos del consumidor.
La clave final, la que resume el complejo entramado de decisiones,
amenazas y oportunidades que componen el mundo empresarial,
se resume en imaginación.
En realidad, el funcionamiento
del mercado puede plantearse como un juego en el que intervienen
una infinidad de jugadores. En efecto, no hay ninguna decisión
de un empresario que no altere en mayor o menor medida una
larga serie de circunstancias.
Por ejemplo, el lanzamiento
de un nuevo producto o servicio al mercado (algo que va a
suceder cuando se haya creado la empresa) provocará
ajustes en las estrategias de la competencia, y por tanto,
respuestas (por ejemplo, en los precios que la competencia
aplique a sus productos) lo que a su vez influirá en
el comportamiento de los compradores, quienes ahora deberán
decidir qué productos van a comprar, en qué
cantidad y con qué frecuencia.
Pues bien, si aceptamos que
el comportamiento de los mercados se basa esencialmente en
el intercambio de productos o servicios, podemos ver que cuando
una empresa "gana", otra u otras inevitablemente
"pierden", situación que se define como juego
de suma cero. Sin embargo, no quiere decir necesariamente
que una de las partes tenga que perder totalmente su participación
en el mercado en beneficio de la otra. Hay un gran número
de situaciones intermedias.
Pero al final, ¿quién
ganará en esta competición? La ventaja la lleva
siempre el jugador que puede determinar qué es lo que
hará su contrario ante distintos supuestos. O por lo
menos, no perderá. Así pues, la clave está
en la información. En realidad, la esencia del mundo
de los negocios reside en la capacidad del empresario para
seleccionar información útil al mismo tiempo
que es capaz de transmitir la información más
conveniente para sus intereses.
Lo importante es saber qué
es lo que queremos hacer y, al mismo tiempo, que hayamos detectado
una necesidad en el mercado para introducir o desarrollar
nuestro producto o servicio.
Trabajar para uno mismo supone
ventajas e inconvenientes que deben tenerse muy en cuenta
a la hora de tomar dicha decisión.
Ventajas del autoempleo:
- El beneficio económico.
- Crear empleo y riqueza.
- Ser tu propio jefe.
- La satisfacción por el trabajo
bien hecho.
- La posibilidad de desarrollar libremente
tus iniciativas.
- Obtener prestigio social y reconocimiento
profesional.
Inconvenientes del autoempleo:
- El riesgo, tanto económico como
personal.
- La dedicación de todo tu tiempo
de trabajo, e incluso del de ocio.
- La obligación de hacer de todo.
- La necesidad de aprender sobre la marcha.
- La responsabilidad de resolver todos
los problemas.
- Los conflictos con los socios.
Valorados y sopesados todos
estos aspectos, el siguiente paso es plantearse la pregunta
clave: ¿soy yo un emprendedor?, ¿estoy realmente
convencido de que puedo crear mi propio empleo?
La figura del emprendedor
no es nada nuevo. Emprendedores los ha habido y los habrá
siempre y seguirán existiendo; y no son personas "de
otro mundo". Son personas como cada uno de nosotros que
tenían una idea muy clara de lo que querían
hacer y han puesto todo su empeño en sacar esa idea
adelante.
CARACTERÍSTICAS QUE DEBE TENER EL EMPRENDEDOR
El emprendedor debe ser una persona capaz de:
- Detectar oportunidades de negocio.
- Evaluar y desarrollar su idea.
- Conseguir los recursos necesarios.
- Evaluar y asumir riesgos.
- Analizar las condiciones del mercado.
- Poner en marcha su negocio.
- Planificar el futuro.
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